SALTA.- Desde que los cuerpos de las turistas francesas fueron hallados en la Quebrada de San Lorenzo, se especuló con la fecha de su muerte, ya que la última vez que las habían visto en el hostal donde se alojaban fue el 15 de julio. La Policía, incluso, afirmó que la data del fallecimiento era de tres o cuatro días antes del día que las hallaron. Sin embargo, una pericia que le entregaron anoche al magistrado a cargo de la causa confirmó lo que era un secreto a voces: a las mujeres las mataron el día que desaparecieron.
Además, los peritajes balísticos determinaron que se utilizaron dos armas del mismo calibre para cometer el crimen. Al analizar los plomos encontrados y tras mediciones hechas en el lugar, se determinó que a Cassandre Bouvier (29) la mataron de un balazo en el cráneo, de rodillas y a dos metros de distancia, con la carabina que fue secuestrada el sábado.
En cambio, los proyectiles que se encontraron cerca del cuerpo de Houria Moumni (24) son calibre 22, pero fueron disparados por otra arma que podría ser otra carabina, una pistola o un revólver y que no fue hallada. Por eso, el juez Martín Pérez ordenará nuevas medidas para tratar de hallar la otra arma homicida. Según la reconstrucción del hecho, Moumni huyó de sus agresores. Y en su fuga le dispararon por la espalda. Fue la última en morir: su agonía duró entre 30 y 120 minutos.
De acuerdo a lo informado por el vocero del Poder Judicial salteño, Marcelo Báez, la fecha de muerte de las turistas coincide con el día que ingresaron al paseo, según determinó el laboratorio del Cuerpo de Investigadores Forenses. "A las turistas las mataron 13 o 14 días antes de que fueran halladas", dijo Báez. El estudio fue entregado anoche a las 20.25 al juez Pérez.
La carabina fue secuestrada el sábado, durante uno de los allanamientos dispuestos por el magistrado, que derivaron en las detenciones de Gustavo Lasi (24); su padre, Walter Lasi (42); su novia, María Fernanda Cañizares (24), el hermano de ésta, Federico Cañizares (23), Darío Ramos (47) y Santos Vera (37).
Según contó a la prensa otro jardinero, Antonio "Chato" Sandoval (62), él guió a la Policía para encontrar el arma, la cual había guardado sin saber de qué se trataba, en un galpón de una lujosa casa de San Lorenzo donde trabaja. (Especial)